De mi propio mundo y de mi mismo (3/?) - La llamada ahogada y chispas de la tercera fase
Aunque hablaré extensamente más delante de las diferentes fases o dimensiones que he experimentado, esta fue mi primera experiencia con lo más misterioso dentro del misterio que supone vivir entre mundos (primera y segunda fase) y es la llamada tercera fase, llámalo cielo llámalo paraíso, es una dimensión en donde la lógica humana carece de aun más sentido por no decir que es prácticamente algo carente de ello y es aún más difícil si cabe describirla ya que lo poco que se tiende a ser ilógico.
Mientras los meses y los años en
que veraneábamos pasaban, daré un pequeño respiro a la narración para contar
también que pasaba entre medias de esos años. Como pudisteis leer en anteriores
entradas mi guía aún no se había revelado ante mí, mientras tanto me seguían
pasando cosas y no solamente a mí, sino a mi alrededor y sobre mi familia.
Como en la anterior entrada, mi
primer contacto con la muerte fue de un modo más que desconcertante para mí,
pero no dentro de mucho podría volver a encontrarme con una situación parecida.
Mi siguiente experiencia se inició
con mi abuela por parte de padre: era una mujer entrada en años, muy amante de
su casa y demasiado conformista y comedida. La visitábamos mi hermano y yo de
vez en cuando, y en algunas ocasiones nos quedábamos a comer allí y pasábamos
un rato agradable. Uno de esos días que comimos allí, yo sin saber muy bien por
qué, note la presencia de mi abuela distinta, de una manera que no podía
explicar con palabras claras, a ver, físicamente se encontraba bien y
exteriormente no estaba enferma ni nada que pudiera salirse de lo normal.
El impacto o su cambio en la
esencia de ella como persona fue diferente. Como ya me estaba poco a poco
acostumbrando a mi otro tipo de sensaciones una vez terminamos de comer y
estábamos en el salón, me concentré en ese sentimiento que estaba
experimentando. La sensación más clara que puede obtener de todo aquello era de
vacío, ausencia, de no pertenencia a aquí, a este mundo. Obviamente descarte de
primeras esos sentimientos y lo achaque solo a pensamientos libres míos que no
iban a ningún sitio.
Debo recordar que por aquel
entonces aun mi guía no se me había presentado, ya que mi viaje astral aún no
había terminado, por lo que las sensaciones que experimentaban se quedan como a
medio camino de que había algo pero sin dar con algo conciso. De todas formas,
también eran las primeras sensaciones que tenía al respecto, y por mi parte en
esta parte de la realidad, la terrenal, también estaba aprendiendo a
experimentar estas sensaciones y poder llegar a algún puerto fijo.
Pero no fue hasta que me despedí
de ella en la que me cogió la mano y me besó cuando la pude contemplar de nuevo.
En esta ocasión las sensaciones de nuevo unidas todas a una susurraron cuan
viento en mi cabeza “es la última vez que la vas a ver viva…” como con las
sensaciones anteriores fue algo para mi incluso disparatado y aun con todo lo
experimentado no le di más importancia.
Después de aquello pasaron los
meses y por circunstancias, tanto suyas como propias, no nos vimos en unos
meses, fue hasta que me entere de que mi abuela estaba dejando de recordar
quien era, además eso que la dejaba sin memoria avanzaba a pasos agigantados
consumiendo toda su esencia, cuerpo y vida.
No fue cuando una mañana de abril
cuando saliendo del instituto me comunicó mi madre que mi abuela había
fallecido y sin poder evitarlo me vino a la cabeza nuestro último encuentro y
las sensaciones que experimenté. Me dirigí al tanatorio y simplemente la contemple.
Mi abuela, ya no estaba, se había
esfumado. Até cabos y comprendí en ese momento una cosa, que de alguna forma
los hechos que puedo llegar a ver o predecir si tal caso se me es mostrado,
dependen de alguna forma con mi conexión con esa persona y la forma en que
afecta a mi vida. Ahora a tiempo pasado se me queda corto, es cierto que puedo
llegar a sentir la muerte en las personas pero es algo que no siempre tiene porque
darse en ese momento sino que simplemente sea la última vez que te vea con vida
y nuestro encuentro se convierta en el ultimo, aunque no siempre pasa así
tampoco, pero de alguna forma intento hilar estos hechos a algo más
consistente, en esta vivencia ocurrió de esta manera.
Pero algo estaba aún por suceder,
algo inesperado y que de nuevo me hizo dar un paso más en mi camino. Por la
noche poco después de acostarme, como para las dos y media tres, algo me
sobresalto, en mi habitación y me termine despertando. Había algo, pero su
energía parecía difuminada y no podía distinguir que era, simplemente y para
bien o para mal ya estaba acostumbrado a que lo desconocido se colase en mi
habitación, por lo que opte por ignorar lo que sea que esa noche me estaba
acechando.
Unos momentos después note que lo
que estaba rondando en mi habitación seguía allí, esta vez estaba más cerca,
prácticamente rozando los límites de mi cama, puede parecer escabroso, pero yo
ya estaba acostumbrado, por lo que yo boca abajo como siempre volví a cerrar
los ojos e intentar dormir. Poco a poco fui sintiendo como alguien más invadía
mi cama, estaba centro, no sabía quién
era, pero note como coloco sus manos en mis hombros y como acercaba la cabeza a
mi oído izquierdo, estaba susurrándome algo, cuando me quede paralizado al
distinguir su voz era mi abuela.
Para cuando me percaté de que era
ella, su energía, con cierto toque de desesperación y ansia, me tenía de alguna
forma atrapado, sentía que tenía a alguien encima de mí. Ella intentaba decirme
algo, pero esa misma ansia y desesperación por que la escuchara era más fuerte
que lo que podía llegar a entender, fue que por instinto ya que podía
escucharla, aunque en ese momento fuera en otro plano distinto al terrenal, que
le dije que se tranquilizase y me volviera a decir que le pasaba. Quedaba claro
que por su énfasis y energía, tenía como mucho pesar y de alguna manera todo lo
que callo en vida o no pudo decir en vida, estaba tratando de decirlo ahora, de
un modo que le sirviera de liberación, para ella, para su alma.
No podía entenderla, seguía y
seguía, yo ya me empezaba a encontrar algo cansado ya que inevitablemente mi
energía al establecer conexión estaba siendo consumida por mi abuela.
Finalmente encendí la luz, comprendí que por mucho que lo intentase no podría
escucharla, por lo que decidí pedirle que se marchase, que todo estaba bien y
que me dejase dormir.
Nada parecía pararla, ni siquiera
mis palabras, ya que seguía al poco de mis advertencias la notaba en mis hombros
y susurrándome al oído de nuevo palabras ilegibles. Incluso con la luz apagada decidí
empezar a moverme y de algún modo liberarme de esa conexión y dejar que se
marchase en paz. Inesperadamente dió resultado y poco a poco fui notándome más
liberado, los susurros se apagaban en el silencio y sus manos se separaron de
mis hombros, aun así seguía allí, prácticamente hasta que me volví a quedar
durmiendo con la luz encendida, a modo disuasorio, para que no volviese a mi.
Cuando desperté a la mañana
siguiente ella ya no permanecía allí, de hecho no la volví a sentir en meses,
pero sabía que para ella había quedado pendiente un mensaje algo que decir,
solo que en ese momento ella no era capaz.
Debo aclarar aquello de que no
era capaz, ya que cuando una persona muere la parte que permanece en espíritu
se encuentra muy dispersa, desubicada y como a mí me gusta llamarlo “diluida”
ya que su energía es tenue y requiere un periodo de adaptación a su nueva
condición, algo que se adquiere según mi experiencia actual como mínimo en un
par de semanas como máximo en un mes aproximadamente.
A veces una manera que tienen
nuestros seres queridos de transmitirnos un mensaje es a través de sueños, ya
que mediante ellos estamos más expuestos: de una manera mas sencilla es que nos encontramos en un estado mas calmado,
con la guardia baja y receptivos. Eso nos puede pasar a todos, pero no tiene
por qué ser un mensaje, a lo mejor una visión de esa persona, un gesto, una
mirada, una voz, puede adoptar cualquier forma, pero que nosotros reconoceremos
enseguida de quién se trata; también exige cierta mente abierta y ser mas
receptivo a este tipo de cosas, sin pensar que vaya a ocurrir, ni obsesionarse
las cosas llegan cuando tienen que llegar.
Un tiempo antes de que mi abuela
muriese, la tía de mi padre, que a su vez era la hermana del marido de mi
abuela paterna, murió. Recuerdo que era una persona muy solitaria, tengo vagos
recuerdos de ella pero la suerte no la acompañó en su vida y tras la muerte de
su marido su corazón se llenó de soledad e incluso rabia hacia sus seres
queridos mas cercanos. Pero de las pocas veces que venía a mi casa para salir
de esa rutina diaria se trataba de una mujer muy bondadosa y lastimada por la
vida a partes iguales, en las cuales aprovechaba sus visitas para desahogarse
un poco. Antes de morir, quiero pensar que a sabiendas de ello, se adelantó
para pagarse todo un año de misas para ella, gesto que nos sorprendió a todos.
Tiempo de ya fallecida, tuve un
“sueño" que sabia que no era un sueño ya que era consciente y tenia libertad de movimiento y en este caso la vi a ella. Como
niño que era, no la llegue a ver en los últimos compases de su vida, por lo que
me sorprendió verla tan deteriorada. Se me apareció en el sueño, yo estaba allí
también y me encontraba como en una sala de espera, había más asientos, pero
estaban vacíos y estaban tapizados de verde. Me encontré con ella. Este viaje fue obviamente inducido por ella misma ya que usó mi energía como enlace para que nos pudiésemos encontrar y conectar, así como el emplazamiento elegido.
Abrió la puerta y la encontré muy
cambiada. Me sorprendí y sentí algo temeroso, ya que llevaba consigo un tubo parecido
al de respiración asistida que le salía de la parte alta del pecho. Me comento
que desde que murió estuvo pensando muchos años pero que ya había “terminado” y
que “había venido a despedirse de mi”. Hacia como unos 6 años que había muerto,
no me lo esperaba, pero allí estaba, con lágrimas en los ojos, dándome las
gracias por haber estado yo y mi familia dándole siempre apoyo cuando nadie más
lo había hecho.
En ese momento, su rostro era de
mucha paz, no había rabia en su rostro, reproches, ni resentimientos, era
libre. De repente un sonido: la puerta que daba a fuera de la sala de espera se
abrió, y yo sorprendido vi que era mi abuela paterna. Ese encuentro lo viví en
tercera persona. Ellas dos, que habían tenido una enemistad por años y años se
miraron unos instantes, en el que seguidamente se fundieron en un abrazo
mientras de sus rostros corrían lágrimas. Noté que mi abuela estaba tranquila,
no había ningún pesar en ella, estaba en paz y por fin podía decírmelo, así
como todo su amor por nosotros que a pesar de su frialdad era algo que en vida
nunca lo llego a decir expresamente.
Una vez terminaron, mi abuela
volvió a marcharse por donde había venido, a lo que la tía de mi padre se giró,
y esta vez note que era una despedida definitiva, su calvario en esta dimensión (segunda fase, donde conviven los espíritus, un espacio entre mundos) había terminado y pasaría a la siguiente. Quiso dejar claro que esta despedida la
ascendería al siguiente plano, un plano distinto al de donde se alojan los
espíritus, que vagan en nuestro mundo como yo lo llamo, “la tercera fase”. Una vez se despidió de mi,
salió por la puerta de esa sala de espera y el sueño se fundió con la oscuridad
mientras mis ojos cubiertos de lágrimas despertaban a un nuevo día. Aún con los
ojos llorosos fui a contar lo que acababa de vivir a mi madre.



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