De mi propio mundo y de mi mismo (1/?) - Primeros pasos entendiendo lo desconocido
Mientras que en las dos entradas
anteriores relataba como iba abriéndome paso en un nuevo mundo para mí, permite
que vuelva a retrotraerme de nuevo en el tiempo, ya que, aunque el viaje por
ese mundo astral iba a paso lento, por fragmentos, en el otro lado, el mundo
terrenal, yo también estaba poco a poco desarrollando otro tipo de visión,
sensaciones y demás hechos que os contare a continuación pero en definitiva
seguía creciendo.
Esta capacidad como dije
anteriormente la tengo desde niño y ha ido creciendo conforme pasaban los años.
Creo que a día de hoy puedo decir que creció a medida que mi entendimiento del
mundo progresaba.
Todo tiene un principio y como
niño yo no entendía muchas de las cosas que me estaban pasando. Como primer
contacto con aquello que escapa a la vista de los demás era el ver personas que
realmente no eran personas, es decir, solo yo era capaz de verlas. En un primer
momento no decía nada a nadie, ya que pensaba que todo el mundo las veía igual
que yo, sin embargo me di cuenta de que algo que para mí era real, para la
demás gente no significaba nada, no había nada, era imposible, no existía.
Según mi madre, de niño tenía
episodios de sonambulismo, y al poco
después de dormirme, me dedicaba a andar a solas por mi casa, simplemente me
dirigía al salón y me sentaba con mi madre. Ella con tranquilad me devolvía de
nuevo a la cama. Pero todo ello cada vez fue a mas, ya que al poco de acostarme
me ponía a gritar, estaba muerto de miedo y muchas noches, mas de las que me
gustaría admitir, mi madre durmió conmigo en mi cama ya que con ella me sentía
a salvo.
Desde mi perspectiva, cuando dormía,
me hallaba en distintos viajes y situaciones que no comprendía; no solamente
las personas que veía en el mundo físico, sino que en mis sueños venían y me
acompañaban de alguna forma. Mi habitación por aquel entonces tenía dos camas y
yo dormía en la más pegada a la puerta de mi habitación, estando a mi derecha
otra cama pegada a la ventana. Lo que ocurría era que al poco tiempo de
quedarme solo en mi habitación, siempre con la puerta abierta, en plena
oscuridad, podía distinguir como una silueta humana emergía de aquella otra
cama, de forma que veía la sombra de su cabeza, hasta poco más de debajo de su
pecho, lo observaba quieto, en silencio, de un modo que me sentía observado y acercado.
Puedes pensar que podría ser
producto de mi imaginación y puedo entenderlo, pero como comprenderás la cosa
no se quedaba ahí. A veces del miedo cerraba los ojos, pero al abrirlos esa
misma sombra, u otra distinta, se posaba y alzaba a los pies de mi cama, de un
modo en que podrían saltar a la misma en cualquier momento. Ese sentimiento me
llenaba de pánico y miedo; también veía a gente desde mi pasillo asomar la
cabeza por la entrada de mi habitación o simplemente pasearse por mi casa. Gente
que no conocía, por lo que terminaba llamando a gritos a mi madre para que
viniese y durmiese conmigo, ante la imposibilidad de quedarme tranquilo y poder
conciliar el sueño.
Esto se repetía muy a menudo
cuando llegaba la hora de dormir, en ese momento ni me planteaba de que
pudieran hablarme o comunicarse conmigo. En el mayor de los casos hacían gestos, o me
rodeaban, o se posaban frente a mi, y por la mañana le comentaba lo ocurrido a mi
madre.
Ella por su parte me llevo al
médico ante la imposibilidad de no darme una respuesta a las cosas que le decía
que veía y ella no. La conclusión del médico era que tenía terror nocturno,
pero ahí se quedó. Yo seguí con mis visitas nocturnas y mi madre durmiendo conmigo.
Todo esto llego a un punto en el que se me hizo más obvio para mi, cada vez me
asustaba menos y de alguna manera me estaba acostumbrando a ver a estos seres. Cuando
contaba estas cosas a mi familia de que podía ver cosas que los demás no,
generaba entre ellos inquietud y escepticismo,
especialmente a mi madre.
El punto en el que empezaron a
tomarme más en serio fue una noche en la que me quedé a dormir en casa de mi
primo. Ambos dormíamos en camas que daban de frente al salón y desde su puerta
se veía una ventana sin persiana que daba al patio, y a los pies de la ventana
un sofá. Esa mañana poco antes de despertarme, desde la habitación donde dormía,
veía a una mujer mayor, sentada en el sofá del salón, vestía con ropajes entre
blancos y grisáceos, del mismo color que su pelo. Levantando la vista, nos
miramos, nuestras miradas se quedaron fijas en nuestros rostros, no hacía nada
solo estaba sentada, su cara era seria, yo me preguntaba a mí mismo quien era
esa mujer y que hacia despierta tan temprano. Esa mañana se lo comenté a mi
primo, y después, al llegar a casa, a mi madre, descubriendo que la mujer a
quien yo estaba describiendo era la abuela por parte de padre de mi primo, la
cual estaba fallecida.
Toda esta experiencia se vio
sumada al hecho de que la hermana de mi primo últimamente se sentía acosada por
las noches, y había tenido unas sensaciones extrañas, tales como que le echaban
el aliento por las noches, sonidos raros, incluso ella misma había visto a su
propia abuela, paralizada de miedo, mientras sentía como le daba un beso. Esa
experiencia quedo grabada a fuego en su memoria, que por cierto a día de hoy
sigue estando con ella, allá donde va.
Tanto fue así que a los pocos
días volví a casa de mi primo, mi prima me espetaba diciéndome que dónde veía a
la mujer, que le dijese como era; yo le volví a repetir la descripción y ella
termino pidiéndome que le indicara donde se encontraba. Mi prima estaba
envuelta en un estado de miedo e incredulidad, yo me sentí bastante acorralado
y presionado, no supe que responder, por lo que simplemente me quede callado y
no hable más.
Días mas tarde mi madre me
preguntaba acerca de lo sucedido en casa de mi primo y yo le volví a contar que realmente vi a esa mujer y que seguía
viendo a gente en casa de vez en cuando. A la hora de dormir, también me
refería a lo que veía como monstruos, ya que algunas formas no eran humanas. Y
no solamente a la hora de dormir, también veía y sentía cosas que nadie más percibía.
Me sentía muy frustrado ya que no podía conseguir que me entendieran.
Mi madre por ese entonces tomo una decisión y fue la de prohibirme que hablara de todo esto con nadie que no fuese mi familia y ni con esas tampoco. Por lo que a partir de entonces adopte una actitud que tarde tiempo en perfeccionar y fue la de ignorar todo lo que no fuese de este mundo y no hablar mas del tema y guardarlo todo para mi. Debo añadir que mi madre es muy escéptica ante todo esto y aun así se resiste algunas veces a las cosas que le digo, cosa que entiendo pero después de todo lo pasado ya por fin aceptó el hecho de que soy como soy y a día de hoy todavía se sigue sorprendido por aquello que percibo, veo y puedo hacer.
Aun con eso, durante ese tiempo
de silencio, aprendí a separar bien esos mundos, aunque como comprenderás la
cosa no se quedó ahí, mi energía seguía ahí, seguía creciendo. Además no estaba
totalmente solo en esto. ya que en mi familia, aunque en menor medida (excepto
uno de ellos) sabían y sentían que en este mundo hay algo más allá de lo que
nuestros ojos ven y no tardaría en darme cuenta de ello y aprender de ellos.
El periodo de silencio lo cumplí
a rajatabla, nadie que no fuera mi familia no podía ni tan siquiera imaginar lo
que me ocurría. Al pasar los años yo seguía viendo y sintiendo cosas que no
lograba identificar, todas las inquietudes se las comentaba a la hermana mayor
de mi madre y a mi abuela. Ellas siempre me escuchaban con mucha atención y
confiaban en mis palabras, también me explicaban lo que veía. Poco a poco fui
entendiéndome más a mi mismo por lo que el miedo fue dejando paso a la búsqueda
de este mundo que se abría ante mi.
Ellas rezaban el rosario todos
los días, de hecho aún lo sigue haciendo mi tía a día de hoy y yo cuando puedo
les acompaño a ese rezo, ya que de vez en cuando vienen entes o espíritus
diversos de todo tipo, algunas veces, seres que no conozco pero cuando le
preguntaba quien eran respondían y buscaban luz, en otras ocasiones entidades
superiores a mi, transcendiendo lo humano, que en vez de buscar luz, daban luz
a mi y a todos los presentes, mediante sus bendiciones, sobre todo la madre de
la fuente de mi energía y la energía de todos y en ocasiones muchísimo más
puntuales a la misma fuente de toda la energía de este mundo, del que emanamos
todos y todos volvemos a su ser, pero su sola presencia es una explosión masiva
de mucha paz y bien, pero eso ya es
otra historia que te contaré en otra ocasión.
Me llegue a enterar de que mi
abuelo también veía y sentía muchas de las cosas que yo le contaba, pero mi
abuelo ha optado por no decir apenas nada de lo que ve y lo que le dicen. Esa
ha sido su norma prácticamente toda su vida, ya que si puedo decir a alguien
que sea mas semejante a lo que yo tengo es él y las cosas que me han pasado y
aprendido con él, aunque sea poco, es simplemente fascinante, no obstante es
reacio a contar apenas nada (mi abuela y mi tía podían si acaso arrancarle
algunas palabras, pero poca cosa). Comprendí que de alguna forma esta capacidad
es heredada. Mi tía por su lado tiene mucha energía además que su devoción hace
que quien haya en ese momento mientras reza escuchen su reclamo vengan y la
ayuden, tenga en cuenta su petición, o simplemente que yo transmita el mensaje
que ellos me dan para ella y para todos los que estemos allí en ese momento con
el rosario rezando. Y también esta otra tía la menor de los hermanos de mi
madre que a pesar de que también ha nacido con más energía, su día a día y de
alguna forma su vida no le ha permitido ir mas allá, aunque ha ido
evolucionando como todos.
Gracias a Ellas por su lado con
sus rezos, junto conmigo, ayudamos a la gente que lo necesita. Al contar con su
apoyo he ido practicando y ayudando a los diferentes miembros de mi familia a
eliminar diferentes tipos de energía negativa mediante rezos que también comúnmente
se llama mal de ojo, también hablare más sobre las figuras de mis tías y abuelo
y los rezos en conjunto en una futura entrada, ya que incluso a día de hoy lo seguimos haciendo.
Lo dejaré de momento aquí, la
siguiente parte de los hechos que acontecieron en los años siguientes fue más
intensa y esta llena de hechos y situaciones que se me presentaban por primera
vez mas allá de las simples visiones que implicaron a diferentes familiares en
su encuentro con lo desconocido y conmigo mismo. Un saludo, y si es posible nos volveremos a encontrar la semana que viene en otra entrada, mientras tanto espero que hayas disfrutado de la lectura.


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