Del despertar a otro mundo y de mi mismo - El Fruto de lo infinito (1/2)





La verdad es que he pensando mucho cómo empezar, cómo enfocar mis experiencias, y en aras de que podáis entender la jerga que utilice, el cómo veo y percibo todo lo que acontece en el mundo físico, en el mundo espiritual, y como estos confluyen. Finalmente he llegado a la conclusión de que lo más coherente será empezar por el principio de todo, por mí mismo y cómo he llegado a estar donde estoy a día de hoy, aunque aún sigo creciendo y mi energía sigue mostrándome más formas en que puede ser usado, de forma que no puedo decir con certeza cuál o dónde está mi limite, ya que aun no he llegado a esos extremos. De hecho he estado cerca de una exigencia por medio de pruebas que de tanto en tanto se me presentan, ya sea en forma de ayudar a los demás, como a mí mismo, enfrentándome a situaciones nuevas y como pueda, saliendo del paso en la medida de lo posible.

Antes de nada debo decirte que en general, todos los niños tenemos en mayor o menor medida algo de videncia, solo que a medida que crecemos eso se va quedando en un atisbo, una chispa que desaparece inmediatamente aunque proporcione luz de forma que se alinea para seguir el curso normal para con una persona. En los casos mas particulares esta habilidad viene adquirida desde antes incluso que el propio nacimiento, ya que forma parte de algo predestinado a ser algo más que una chispa, digamos como un faro bien cimentado que proporciona luz a aquellos que caminan entre tinieblas, se pierden del camino o simplemente necesitan un empujón para seguir adelante o simplemente proporcionar paz y liberación. Esta habilidad se puede presentar de distintas formas y  distintas habilidades para llevarla a cabo, la cuestión es aceptar esa habilidad (o no) y convivir con ello de una manera en la que pueda utilizarse para ayudar.

En mi caso yo nací en el caso particular, en aquello que se escapa de lo “normal”. Puedes pensar que las primeras experiencias de niño pueden ser ver y sentir, cosas que como niño no llegaba a entender y mucho menos comprender, aunque me gustaría ir más allá, al inicio de todo. Mientras mi yo terrenal se enfrentaba a un amanecer en el que el mundo que se me presentaba albergara más que lo que podía percibir por los sentidos, el desconocimiento y la confusión intentaban coexistir, formando lo que a día de hoy es algo con lo que vivo en paz y normalidad (quizás demasiada), pero eso será otro día.

Mi verdadera consagración y consciencia con lo que aún no comprendía, pero de lo que formaba parte de mi, empezó como un sueño inocente, una historia. Puedes pensar: los niños sueñan, pero este “sueño” en particular era muy vivido para mí. Tenía el control, yo decidía y yo me sumergía de lleno, pues este sueño no era un sueño normal ni tampoco un sueño que se repetía, sino un sueño que continuaba… y que hoy en día puedo reconocer como un excepcional un viaje astral que tardé más de 10 años en completar y se me presentaba cada año a fragmentos muy pequeños una o dos veces a lo sumo en la que simplemente seguía adelante. Mientras tanto, por un lado en el mundo terrenal seguía creciendo, por otro necesitaba construir los cimientos espirituales de lo que soy ahora, tomando forma y conectando mas con una parte de mi que solo veía yo. 

A pesar de todas las pruebas a las que me he enfrentado desde que soy esta es la primera de todas y la mas importante ya que la implicación que tuvo, tiene y tendrá es capital en mi vida. Una vez dicho esto, os invito a que me acompañes en este viaje, que reviviré contigo con todo lujo de detalles, y con todas las piezas reunidas de principio a fin ¿estás preparad@?comencemos.




De repente desperté, estaba de pié en un lugar que desconocía, ningún rastro de nadie ni de civilización, solo vegetación a mi alrededor, no entendía nada, era de día y me encontraba muy desorientado. Miré a mí alrededor, me encontraba solo, por lo que empecé a caminar. A medida que andaba, notaba cómo el tiempo pasaba. Yo seguía caminando y caminando, era como si estuviese solo en el mundo.

En mi periplo me fui encontrando con diversos parajes, zonas con diferentes elevaciones. Comprendí que, aunque podía quedarme admirando todo lo que me rodeaba, debía de seguir adelante, pues una fuerza invisible me llamaba desde una distancia muy lejana, en ese momento no sabía de que se trataba. Sin preguntarme nada más, seguí andando, sentía que era lo que debía hacer.

De vez en cuando encontraba reflejos, que se asemejaban ser familiares cercanos, como espejismos de energía muy reales. Al principio, me pareció extraño, ya que sabía que no eran ellos pero por otro lado si, era extraño, me acompañaban una parte del camino y luego desaparecían. Aun así, nunca tuve la sensación de miedo o de encontrarme solo independientemente de estas “visitas”. Todo seguía su curso, hasta que me encontré al pie de una montaña, de una altura bastante considerable. Recuerdo que me costó llegar arriba, y aunque la subida la hice en soledad, en la cima me encontré a todos los familiares que me había ido encontrando antes de la llegada. La bajada fue mucho más rápida, como si me deslizara por un tobogán y todos bajaron conmigo deslizándose también, fue muy divertido. Una vez abajo me encontraba de nuevo solo.

La sensación de que algo me empujaba seguía teniéndola, de hecho siempre estaba ahí. Me paré, miré a mi alrededor, estaba rodeado de un campo de césped que me llegaba casi hasta las rodillas. Estaba ensombrecido por un cielo cubierto por nubes grises, como un amanecer de otoño. No identificaba donde estaba el sol, había una tenue claridad, corría viento, notaba que me quedaba poco para llegar a mi destino. Debo decir que en esos momentos pase mucho tiempo quieto, no veía nada alrededor, y no sabía hacia dónde dirigirme. Me encontraba perdido, pero eso que había en mi interior me invitaba a seguir y de alguna forma me indicaba el camino, me tranquilizaba, me sentía relajado con esa sensación. Me daba la seguridad y la confianza de que, a pesar de que no veía a nadie, no iba solo. La sensación era cada vez mas fuerte a medida que más me acercaba a mi destino, en ese momento ya era plenamente consciente de que iba acompañado pero, en este caso mi acompañante iba detrás de mí, siempre conmigo.

Cansado, después de bastante tiempo andando, me pareció ver algo en la distancia, para mi sorpresa, me encontré una casa que de grandes proporciones. A primera vista parecía una casa abandonada y aunque en algún tiempo pudo haber sido blanca, estaba bastante deteriorada por el paso del tiempo. La casa era toda de madera, la pintura estaba desconchada, de forma que veías el blanco grisáceo de la casa convivir con una madera oscura. A medida que me iba acercando, más me imponía. La gran casa tenía dos plantas de altura y para entrar había que atravesar un pequeño porche. De la casa emanaba algo que los ojos normales no captaban, lo veías pero no lo veías, era una energía masiva, malvada y en cierta manera absorbente a un nivel que nunca en mi vida había visto, todo esto unido daba a la casa un efecto a un mas oscuro, dentro no había nada bueno estaba claro, pero incluso dentro de la imponente casa entre todo el caos que representaba para mí el solo hecho de contemplarla seguía sintiendo que lo que venía a buscar estaba ahí, superaba a todo lo  peligroso que podía ser, pero de alguna manera estaba oculto, contenido.

Mi paso se detuvo, no sabía qué había dentro, pero algo había allí. Lo que sentí en un principio que me llamaba estaba ahí dentro. Me quedé paralizado, no sabía que hacer, empecé a dudar y en ese momento mi acompañante invisible tomó voz, de forma física y aunque no lo había visto nunca lo reconocí ya que era el que estaba conmigo, de hecho Siempre estuvo a mi lado, pero detrás.

Yo no me asusté y aunque nunca me había pasado esto, no lo sentía extraño. Era como si fuese yo, pero sin ser yo, transmitía una energía que reconocía como mía pero con una esencia distinta, trasciende de lo que jamás me había encontrado. Aunque en ese momento no era consciente, ni siquiera tiempo después, quien estuvo conmigo en todo el viaje era mi guía espiritual, un amigo, compañero y un todo que junto conmigo, siendo una conjunción de toda mi esencia, era desde luego un ser ascendido, no humano, que siendo también yo mismo, formaba parte de un todo, un puzle en el que yo, en todo este entramado, soy la pieza que se mueve en esta existencia que es la mía en este tiempo, en esta vida.

Me quede observándolo un buen rato, parado frente a mi, en silencio, me transmitía paz y hacia que todos mis miedos se disiparan, mientras tanto yo seguía procesando de algún modo lo que en un momento de debilidad me estaba pasando sintiéndome a salvo, su sola presencia me volvió a tranquilizar y poco a poco era como ver algo más que un espejismo de familiar era ver a alguien mucho más que eso en todos los aspectos.

Una vez librado de todos mis miedos, al fin pude preguntarle a mi guía, que qué hacíamos aquí, que buscamos y cual era el sentido de todo este camino que tantos años de búsqueda y él siempre con una actitud tranquila y una sonrisa en su cara me contestó algo que aunque mi llegada a este mundo ha sido conforme a como tenía que ser, pero he llegado de forma incompleta. En esa casa frente a nosotros se encuentra algo que nos pertenece, es nuestro desde siempre, forma parte de mí mismo y  debemos recuperarla para que de esta manera el "puzle" esté completo, él me guiaría en los compases finales, pero no sería fácil recuperar aquello que venimos a buscar y todo este viaje había sido una preparación de tantos años para llegar a donde estoy ahora mi energía seguía creciendo, el que incluso ya sea consciente y poder llegar a hablar con él era una prueba de mi crecimiento espiritual, estaba preparado.

Aunque ¿que era exactamente lo que buscaba? Realmente no sabía qué era lo que me iba a encontrar, o que tenía que recuperar pero fuese lo que fuese, sentía que formaba también parte de mí, era algo mío y que de alguna manera me había sido arrebatado, no en esta vida sino en otro plano o vida diferente aunque en ese momento no le diera más vueltas.

Ahora que sabía al fin cual era el propósito de este viaje que tanto había durado y había conocido por fin a mi guía espiritual, (en ese momento no era consciente de la implicación tan importante que es poder comunicarte con tu guía, y no solo eso aún tenía muchas dudas) pero superado todo lo que me paralizaba y con mi guía a mi lado me embarque con paso firme al interior de la casa.


De momento lo dejo en este punto, al final me he explayado de tal manera que la extensión completa se podría hacer demasiado larga y he decidido hacerlo finalmente en dos partes. Lo que pretendo contar a continuación, requerirá una escritura más rica en detalles y que puedas vivir lo más cerca posible esta extraordinaria experiencia conmigo, ya que pasaron muchas cosas en muy poco tiempo, solo te pido que aguardes un poco más, ten paciencia y yo por mi parte me esforzaré para que merezca la pena y mientras tanto ¡¡hasta la semana que viene!!.

PD: Cualquier duda o sugerencia puedes dejarla en los comentarios yo contestaré cuando pueda lo mejor que sepa, un saludo.



Comentarios

Entradas populares